"Ha llamado por cuarta vez me ha dicho que llegaras en 30 minutos , no respondo nada, volteo y miro dos caras inocentes que me sonríen , trago mis lagrimas y me pinto una sonrisa."
Esto se volvió tan común que entendí que para no lastimarme había que aprender a convivir con ciertas cosas.
Después de unos años esta escena es diferente, yo estoy ocupada con mi trabajo, tu estarás ocupado con el tuyo... Y ella la estúpida puta que me solía llamar esta fuera de nuestras vidas tragando sola cada una de sus palabras, y tratando de entender su soledad, arrastra con todos sus pesares.
Soy yo distinta no llamo para decir nada; guardo los rezagos de mi venganza y beberé feliz la ultima copa de vino en una noche de diciembre tal como lo hago hoy.
mujer y maestra Nilda Rosalba Cano