La cita Cecile , casi se te olvida la recordaste por que era a las seis, la hora en que la abuela solía oír el rosario. Solicitaste permiso, es difícil Cecile, ser la hija de nadie.Te inventaste una excusa, nadie te la creyó. Las cuadras te parecían inconmensurables caminos, llegaste cansada.
Ahí estaba , tomo tus manos , sus besos todavía tenían el sabor del ultimo cigarrillo que acababa de fumar. Tu rostro parecía una manzana, caminaron juntos...El crepúsculo te hacia ver mas roja aun,sus vidas eran tan parecidas , hogares rotos, ignoraste por completo el tiempo, olvidaste todo,.
Llegaste tarde a casa.
Era yo tu musa en el parnaso frío,
la fiel sacerdotisa ante el altar.
Tu mi febo amante solo mio.
el oráculo no alcanzo a profetizar.
| 120 segundos interminables horas |
Mujer y maestra Nilda Rosalba Cano