he ocultado mis lagrimas ;al ver a mis hermanos ,
en su propia tierra convertidos en parias
y entre su propia gente vistos como extraños.
Al ver una niña de la edad de mi hija
vendiendo caramelos de ilusiones,
a otra muchacha en una esquina
ofreciendo calor por unos soles.
A un hombre pobre cargando cajones de tristeza
a otra adolescente convertida en madre
que oculta la frente bajo su pobreza
arrastrando un hijo que no tiene padre.
Ese rojo que tiene mi bandera
al sentir el dolor que al pueblo oprime,
en sangre se ha tornado y aun gime
tiñendo el blanco que lucia austera
Y le importa eso al rico, al gamonal?
que mientra sus hijos comen a saciar...
una madre en otra mesa llora
al ver que los suyos ya no tienen pan.
Le interesa acaso eso al opresor
que tras su dinero se oculta el dolor.
Pero habrá un día no tan lejano
en que todos juntos nos demos la mano;
y salgamos todos de este negro abismo
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